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domingo, 29 de septiembre de 2013

Síndrome de Down, esperanzas para una terapia génica


Un cariotipo normal en el hombre presenta 23 pares de cromosomas, incluyendo dos cromosomas sexuales, haciendo un total de 46 en cada célula. Sin embargo, las personas con síndrome de Down tienen tres copias del cromosoma 21, en lugar de dos. 

Este síndrome se caracteriza por síntomas tales como dificultades de aprendizaje y la enfermedad de Alzheimer de inicio precoz, así como un mayor riesgo de enfermedades de la sangre y defectos cardíacos. 

Científicos estadounidenses afirman que han dado un paso más para tratar trastornos causados por un cromosoma extra, "apagando" el cromosoma que causa los síntomas del síndrome de Down en las células humanas. 

La investigación, publicada en la revista Nature, podría algún día conducir a nuevos tratamientos médicos para este tipo de síndromes. Según señala la Asociación de Síndrome de Down en el Reino Unido, este investigación, en un futuro puede representar un beneficio real para las personas con síndrome de Down. 

Hasta ahora, la idea de ser capaz de silenciar los efectos de un cromosoma entero había estaba más allá de los límites de lo posible, incluso en el laboratorio, sin embargo, la terapia génica (que son aquellas terapias que utilizan modificaciones genéticas para el tratamiento de enfermedades), tiene un papel crucial en estas líneas de investigación, y ha empezado a mostrar resultados esperanzadores en cultivos humanos in vitro. 

Ahora, científicos de la Universidad de Massachusetts Medical School han demostrado que, en teoría, esto podría ser posible, pero requerirá décadas de investigación para que pueda ser aplicado en humanos. Un equipo dirigido por la Dra. Jeanne Lawrence inserta un gen llamado XIST en las células madre (stem cells) de una persona con síndrome de Down, y estas células se cultivan en el laboratorio. Este gen XIST, juega un papel crucial en el silenciamiento del cromosoma X de los embriones femeninos, para compensar el número de copias génicas con las presentes en los embriones masculinos (que sólo tienen un cromosoma X y no dos como las hembras). 

Los experimentos mostraron que el gen fue capaz de silenciar la copia extra del cromosoma 21, ayudando a la corrección de los patrones inusuales de crecimiento presentado por las células que llevan las tres copias del cromosoma 21. Según señaló el Dr. Lawrence en la BBC: "La investigación significa que tenemos una nueva manera para estudiar la base celular para el síndrome de Down, que podría ayudar a identificar los medicamentos para tratar este enfermedad”. Según la Dra. Lucy Raymond (Departamento de Genética Médica, Universidad de Cambridge), señala que esta investigación es un avance emocionante, pero este proceso se encuentra todavía en una etapa muy temprana [celular] y estamos muy lejos de ver a este procedimiento se utiliza en el tratamiento del síndrome de Down en las personas."

domingo, 15 de septiembre de 2013

Primer tratamiento accesible y masivo contra la elefantiasis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estrenado su sistema rápido de aprobación de medicaciones con un nuevo tratamiento para la filariasis. La enfermedad la causa un gusano —la filaria— y afecta a unos 120 millones de personas en el mundo. En verdad, podría decirse que son tres enfermedades en una. Si el gusano se instala en el sistema linfático aparece la filariasis linfática. Esta enfermedad muchas veces se llama elefantiasis, porque al bloquear el drenaje de los vasos, el gusano, sobre todo en sus fases juveniles, producen hinchazones de los miembros por acumulación de los líquidos. Estas son muy dolorosas, incapacitantes y estigmatizantes. Se calcula que hay unos 40 millones de personas que presentan malformaciones por esta causa.
Otra variante sucede con otro tipo de gusano, que se asienta en la piel y los ojos. Entonces aparece la oncocercosis, ceguera de río, que es la primera causa de pérdida de visión en los países pobres. Afecta a 17,7 millones de personas, de las que unas 270.000 están completamente ciegas, según la Organización Mundial de la Salud. Por último, hay otra variedad, la loaiasis o enfermedad de Loa loa, que se manifiesta sobre todo en la piel. Las tres formas son endémicas del África ecuatorial, aunque también se dan casos en Centroamérica y Asia. Además, pueden convivir varias de ellas, por lo que la OMS calcula que hay unos 1.400 millones de personas en zonas de peligro.
La filariasis, en cualquiera de sus formas, entra dentro de la categoría de las enfermedades olvidadas, porque pese a su impacto (el triple que casos de personas infectadas por el VIH, por ejemplo), como no se da en países ricos no recibe atención por las empresas farmacéuticas.
En concreto, la OMS ha utilizado en este caso el proceso que denomina precalificación de tratamientos. Se trata de una especie de permiso acelerado que obedece a la gravedad y a la falta de investigación en la enfermedad. Y, además, la OMS actúa para garantizar que se trata de productos de una calidad probada. Con ello se intenta compensar el abandono que sufren los afectados. En este caso el nuevo fármaco, la dietilcarbamiacina, será producida por un laboratorio japonés, Eisai Co. Pero la OMS, en este caso, no se limita a dar el visto bueno de una manera acelerada al producto, algo que ha hecho de una manera acelerada. A la OMS le han bastado 10 meses de revisión de la documentación presentada por el fabricante, cuando los plazos de aprobación de fármacos por las agencias estatales suelen ser mucho más largos, incluso de años, ya que, aparte de verificar los resultados científicos, las negociaciones suelen llevar aparejadas también conversaciones para fijar el precio, sobre todo en países donde el medicamento va a ser financiado por la sanidad pública.
Además, el otro requisito que impone la OMS es que hay que dar garantías de accesibilidad. El fabricante debe asegurar que suministrará el producto a quienes lo necesitan. En este caso, según informa la organización, Esai se ha comprometido a donar 2.200 millones de dosis en seis años.
Con esta aportación se espera consolidar la lucha contra las distintas formas de filariasis, una enfermedad que se transmite cuando los mosquitos que portan los huevos del gusano pican al ser humano. A partir de ahí este empieza su desarrollo introduciéndose en la persona.
Actualmente hay dos tratamientos para esta enfermedad, que está en la lista de las que organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates o Iniciativa para el Desarrollo de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), recientemente galardonada con el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, tienen en su punto de mira. Esta última también prevé, para 2015, tener listo su tratamiento. La idea es tener una batería de fármacos conjuntos para combatir el gusano en todas sus fases, ya que uno de los problemas que hay actualmente es que los fármacos actúan solo sobre huevos o individuos jóvenes, pero no sobre los adultos, con lo que la cadena de transmisión no se detiene. Y esto es muy importante en este caso de las enfermedades parasitarias. Lo normal es que la filaria entre en el organismo de los individuos cuando son niños, y luego ya no tienen por qué salir de él. Las manifestaciones empiezan en la vida adulta, y, de alguna manera, el daño va acumulándose. Por eso hay que conseguir medicaciones que actúen, al menos, de tres maneras: sobre las ejemplares en fase juvenil, los adultos y también de manera preventiva. En concreto, el candidato de DNDi actúa sobre la fase adulta. La organización explica que con ello no solo se asegura que se rompa la cadena de la procreación del parásito. Al evitar que haya crías o que se actúe sobre ellas se aborda un problema secundario grave de las medicaciones actuales: al matar a los animales en fase juvenil, estos están en los vasos más estrechos y pequeños, los cadáveres se acumulan y pueden aparecer encefalitis o daños renales, por ejemplo.