viernes, 28 de marzo de 2014

La máquina que simula Marte en Madrid

Su aspecto externo no resulta particularmente llamativo. Se trata deun cilindro metálico de menos de un metro de diámetro y con una altura aproximada de metro y medio. Alrededor tiene adosados diversos instrumentos y una maraña de cables y tubos. En la parte superior sobresale otro cilindro más pequeño con una puerta y en la parte inferior hay una especie de bandeja en la que se depositan las muestras. El revestimiento de color azul es neopreno, un material barato y eficaz para mantener constante la temperatura del interior, y también hay zonas cubiertas de papel de aluminio para que el calor se conserve dentro. Como compara José Ángel Martín Gago, uno de los tres científicos que ha concebido esta máquina, «parece una cacerola gigante de acero inoxidable».
Pero no estamos en una cocina, sino en la sala de simulación de ambientes planetarios del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), cerca de Torrejón de Ardoz (Madrid). Y la máquina que tenemos ante nosotros es la cámara de vacío más completa y versátil que existe para imitar las condiciones que se dan en Marte.
Y es que lo extraordinario es lo que ocurre en su interior: «La presión en el Planeta Rojo (de unos siete mbares) es entre cien y mil veces más baja que la de la Tierra (un bar). Por lo que respecta a las temperaturas, nuestra máquina alcanza un rango que va desde los -140º C a los 200ºC porque en Marte hay una gran variación entre el día y la noche (70ºC de diferencia), entre el invierno y el verano y en los polos respecto a otras zonas», explica Martín Gago, del Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC).
La cámara, que se llama MARTE y ha tenido un coste de unos 150.000 euros, comenzó a construirse hace cinco años para validar los sensores ambientales de la estación meteorológica REMS (Rover Environmental Monitoring Station) que lleva el rover de la NASA Curiosity. Una vez completada esa misión, los investigadores quieren poner su cámara a disposición de cualquier científico que necesite simular las condiciones marcianas. Para darla a conocer, ayer publicaron los detalles de MARTE en la revista Review of Scientific Instruments.
«Queríamos hacer una cámara muy versátil, que pudiera ser utilizada por investigadores diferentes para probar cualquier tipo de instrumento controlando las condiciones atmósfericas de Marte, pero pudiéndolas variar. Sabemos que la atmósfera marciana está compuesta en un 95% por CO2 (la de la Tierra tiene nitrógeno y oxígeno), pero queríamos que se pudiera simular qué ocurriría si ese porcentaje fuera distinto o cuál puede ser el papel del agua», añade.

Simular la acción del polvo marciano

Además de introducir distintos gases, «se puede recrear la radiación ultravioleta que llega a su superficie a distintas horas del día. Como Marte tiene una atmósfera muy ligera, recibe mucha más radiación solar que la Tierra».
El polvo lo obtienen de lugares terrestres parecidos a Marte(denominados análogos). Los granos de polvo que han usado para este estudio, por ejemplo, proceden de una mina. Miden 60 micras de diámetro y se componen de óxidos de hierro: «Se usa muy poca cantidad, equivalente a cuatro o cinco cucharaditas de café», explica Martín-Soler mientras abre la puerta por la que se introduce el polvo.Junto a su versatilidad, «el otro punto fuerte de esta máquina es su sistema para generar polvo similar al que hay en Marte», que es uno de los mayores enemigos de los instrumentos que se envían a Marte. De este asunto se ha encargado Javier Martín-Soler.
Las cámaras de vacío, que se usan principalmente en alimentación o para fabricar electrónica, permiten a los científicos aeroespaciales evaluar cómo se deteriorarían los instrumentos que están diseñando si estuvieran en el Planeta Rojo, de modo que pueden mejorarlos antes de que sean lanzados. «También se usan para investigar cómo reaccionan muestras biológicas, por ejemplo, cómo sobrevive una espora o una bacteria en Marte, o para estudiar cómo la radiación daña una muestra de ADN o un virus», señala Martín Gago.

Un nuevo planeta enano obliga a redefinir el borde del Sistema Solar

Nuestro vecindario cósmico tiene un nuevo miembro más lejano, un planeta enano, llamado 2012 VP113, que se ha localizado más allá del borde conocido del Sistema Solar, según revela el trabajo de Scott Sheppard, del Instituto Carnegie, en Washington, Estados Unidos, y Chadwick Trujillo, del Observatorio Gemini, en Hawai, Estados Unidos.
Esta investigación, cuyas conclusiones se acaban de publicar en la revista 'Nature', indica la posible presencia de un enorme planeta, tal vez hasta diez veces el tamaño de la Tierra, que no se ve, pero posiblemente influye en la órbita de 2012 VP113, así como otros objetos de la Nube de Oort interior.
El Sistema Solar conocido se puede dividir en tres partes: planetas rocosos como la Tierra, que están cerca del Sol; planetas gaseosos gigantes, que se encuentran más lejos, y objetos helados del Cinturón de Kuiper, que se ubican más allá de la órbita de Neptuno. Más allá de esto, parece que hay una orilla del sistema solar donde se conocía sólo un objeto, Sedna, presente con la totalidad de su órbita.
Pero el recién descubierto 2012 VP113 tiene una órbita que se mantiene incluso después de la de Sedna, por lo que es el más lejano conocido en el Sistema Solar. "Este es un resultado extraordinario que redefine nuestra comprensión de nuestro Sistema Solar", afirma la directora del Departamento de Magnetismo Terrestre de Carnegie, Linda Elkins-Tanton.
Sedna fue localizado más allá del borde del Cinturón de Kuiper en 2003 y no se sabía si era único, igual que se pensó de Plutón antes de que se descubriera el Cinturón de Kuiper. Con el hallazgo de 2012 VP113, ahora está claro que Sedna no es único y sea probablemente el segundo miembro conocido de la hipotética Nube de Oort interior, el probable origen de algunos cometas.

Telescopio potente

El punto de la órbita más cercano de 2012 VP113 al Sol está cerca de 80 veces la distancia de la Tierra al Sol, una medida conocida como una unidad astronómica o UA. Para contextualizar, existen planetas rocosos y asteroides a distancias que oscilan entre 0,39 y 4,2 UA; los gigantes de gas se encuentran a entre 5 y 30 UA y el Cinturón de Kuiper (compuesto de miles de objetos helados, incluyendo Plutón) oscila entre 30 y 50 unidades astronómicas.
Nuestro sistema solar tiene una clara orilla a 50 UA y sólo se sabía que Sedna sobrepasaba de manera significativa este límite exterior, a 76 UA con la totalidad de su órbita. "La búsqueda de este tipo de objetos distantes de la Nube Oort interior más allá de Sedna y 2012 VP113 debe continuar, ya que nos podrían decir mucho sobre cómo se formó y evolucionó nuestro Sistema Solar", destaca Sheppard.
Sheppard y Trujillo utilizaron la nueva Cámara de Energía Oscura (DECam) en el telescopio de 4 metros NOAO en Chile para realizar este descubrimiento. DECam tiene el campo de visión más grande de cualquier telescopio de 4 metros o mayor, lo que supone una capacidad sin precedentes para buscar objetos débiles en grandes áreas del cielo. También usaron el telescopio de 6,5 metros Magellan del Observatorio Las Campanas de Carnegie para determinar la órbita de 2012 VP113 y obtener información detallada acerca de sus propiedades superficiales.
Los autores de este trabajo consideran que pueden existir alrededor de 900 objetos con órbitas como Sedna y 2012 VP113 con tamaños más grandes de 1.000 kilómetros y que la población total de la Nube de Oort interior es probablemente más grande que la del Cinturón de Kuiper y el cinturón principal de asteroides.
"Algunos de estos objetos en la Nube de Oort interior podrían rivalizar en tamaño con Marte o incluso la Tierra. Esto se debe a que muchos de los objetos de la Nube de Oort interior están tan distantes que incluso los grandes serían demasiado débiles para detectarlos con la tecnología actual", explica Sheppard.

Tres teorías

Tanto Sedna como 2012 VP113 se encuentran cerca de su máxima aproximación al Sol, pero ambos tienen órbitas que están a cientos de UA. La similitud en las órbitas de Sedna, 2012 VP113 y algunos otros objetos cerca del borde del Cinturón de Kuiper sugiere que un cuerpo perturbador masivo desconocido puede guiar estos objetos a estas configuraciones orbitales similares.
Sheppard y Trujillo sugieren que una Super Tierra o un objeto aún más grande a cientos de UA podría crear el efecto de 'pastor' que se ve en las órbitas de estos objetos, que están demasiado lejos para ser alterados significativamente por ninguno de los planetas conocidos.
Hay tres teorías que compiten sobre cómo se puede haber formado la Nube de Oort interior. Conforme se encuentren más objetos, será más fácil deducir cuál de estas teorías es probablemente la más precisa. Una teoría es que un planeta errante podría haber sido arrojado fuera de la región de planetas gigantes y haber perturbado objetos fuera del Cinturón de Kuiper hacia la Nube de Oort interior. Este planeta podría haber sido expulsado o estar todavía en el distante Sistema Solar hoy en día.
La segunda teoría es que un encuentro estelar cercano podría poner objetos en la región de la Nube de Oort interior. Y la tercera teoría sugiere que los objetos de la Nube de Oort interior son capturados por planetas extrasolares de otras estrellas que estaban cerca de nuestro Sol en su grupo de nacimiento.
La Nube de Oort exterior se distingue de la Nube de Oort interior porque en la segunda, que comienza a cerca de 1.500 UA, la gravedad de otras estrellas cercanas perturba las órbitas de los objetos, haciendo que los objetos de la Nube de Oort exterior tengan órbitas que cambian drásticamente con el tiempo.
Muchos de los cometas que vemos son objetos que fueron perturbados de la Nube de Oort exterior. Los objetos de la Nube de Oort interior no están muy afectados por la gravedad de otras estrellas y, por lo tanto, tienen órbitas más estables y primordiales.

Un cráneo completo impreso con tecnología en 3D

Una paciente holandesa ha sido la primera persona del mundo en recibir una prótesis completa de cráneo elaborada gracias a una impresora en 3D y compatible con su organismo.
La operación se realizó hace unos tres meses en el Hospital Universitario de Utrecht (Holanda). La joven de 22 años padecía una enfermedad que comprimía progresivamente su cerebro (su cráneo se había engrosado unos 5 cm) y le provocaba grandes dolores y afectaba a su vida cotidiana. Para evitar la progresión del trastorno y que se viera afectada su capacidad cerebral o se deformara su rostro, un equipo dirigido por el neurocirujano Bon Verweij decidió llevar a cabo la técnica pionera.
La intervención, pionera en su género, duró alrededor de 23 horas.
Los artífices de la cirugía decidieron esperar a comprobar la evolución de la paciente antes de hacer pública la operación. Según afirman, la intervención ha sido un éxito y hoy en día, la paciente ha recuperado las capacidades perdidas e incluso ha podido reintregrarse en su trabajo.
La técnica promete ser muy útil en cirugía, subrayan los investigadores, ya que permite realizar un modelo exacto al original. A través de una resonancia magnética, se obtiene las dimensiones 'naturales' y con esos parámetros se imprime en 3D una prótesis queencaja a la perfección. En este caso se ha utilizado un plástico especial para uso médico.
Al contrario que en otras ocasiones -como el maxilar inferior que se implantó a una octogenaria holandesa- en esta ocasión el implante impreso no es parcial ni tiene un carácter temporal.

El SOS de las golondrinas

La actividad humana está acorralando a la golondrina común, un ave migratoria cuyo canto llega con la primavera a nuestro país. Su situación actual es alarmante, ya que en España han desaparecido más de 10 millones de ejemplares durante los últimos diez años. Pero en otros países el panorama es todavía más desalentador. De hecho, los habitantes de Londres ya no oyen su áspero "prrrrr", pues la consideran extinta en la zona.
Estos preocupantes datos han sido presentados esta semana por la organización ecologista SEO/Birdlife, que ha elegido a la golondrina comúnHirunda rustica, como «Ave del año 2014». Según sus expertos, el número de ejemplares desaparecidos representa un descenso del 33% de la población en España. Hace una década, había 30 millones de golondrinas en nuestro país, pero desde entonces han ido desapareciendo al ritmo de un millón de ejemplares al año.
Esta especie emblemática migra desde África, en un arduo trayecto de 30 días (durante el que debe cruzar el desierto del Sáhara), y llega a Europa en busca del calor primaveral. Es en el continente europeo donde busca lugares donde criar como granjas, periferias de pueblos, ciudades pequeñas e incluso urbanizaciones. Sin embargo, el uso deinsecticidas en la agricultura, el abandono de las zonas rurales y la construcción de nuevos edificios afectan negativamente a las golondrinas. De hecho, la falta de insectos les deja sin alimento, y las ciudades están repletas de obstáculos que les impiden anidar y criar. En los entornos urbanos no encuentran los recursos necesarios para construir sus nidosni tampoco los lugares adecuados para mantener a sus crías resguardadas.
«Como veíamos un gran número de ejemplares a ninguno nos preocupaba [el estado de conservación de esta especie], pero al estudiar los datos hemos dado con un problema enorme», asegura Juan Carlos del Moral, coordinador del estudio sobre el seguimiento de las aves de SEO/Birdlife. «Nos hemos cargado toda la cadena trófica de la fauna. No tienen insectos para alimentarse y esto afecta al sistema dinámico de la fauna», asegura. «Si eliminamos la biodiversidad, solo quedaremos los humanos, las palomas y las ratas», añade.
«Sin alimentos, el número de puestas y de crías disminuirá. Si antes una golondrina ponía 3 o 4 pollos, ahora pondrán 1 o 2», se lamenta Del Moral. «El problema lo estamos originando nosotros». El futuro de la golondrina común, Hirunda rustica, podría ser catastrófico, ya que en muy pocas décadas podrían desaparecer. «Nos podríamos quedar sin ellas, aunque confiamos en que esto no pase. Por ello, debemos defender el mundo agrario».
Según señalan desde SEO/Birdlife, uno de sus principales objetivos es luchar por un sistema de producción sostenible y hacer que «los campos estén más vivos», ante la última reforma en materia dePolítica Agraria Común (PAC) impulsada por la Unión Europea.

Un geolocalizador para determinar su trayectoria

Para poder determinar con exactitud el número de ejemplares que se han ido perdiendo a lo largo de los años, el equipo de SEO/Birdlife realizó un censo de la golondrina durante más de una década en toda España a partir del programa Sacre (Seguimiento de Aves Comunes en Primavera). Gracias a los datos recogidos, no solo han detectado el alarmante descenso de la población, sino que también han desvelado cómo esta ave se distribuye por toda la Península Ibérica, Ceuta, Melilla e Islas Baleares, y en contadas ocasiones por las Islas Canarias.
Además, los ornitólogos de esta organización colocaron geolocalizadores en la espalda de ocho golondrinas (de las cuales solo recogieron dos) , lo que les ha permitido conocer la ruta que realizan hasta llegar a España y su lugar origen: Senegal, Gambia y Chad.
Los expertos de esta organización también han detectado que el cambio climático está impactando a estas aves. «En 2013 llegaron las golondrinas, pero una ola de frío las obligó a migrar hacia el sur y abandonar sus nidos. Durante su huida se quedaron sin energía. Migran porque no tienen alimentos. Éste es un efecto del cambio climático bastante intuitivo», explica Del Moral. El coordinador del estudio de SEO/Birdlife señala que estas aves siempre han tenido que enfrentarse continuamente a los cambios del tiempo, pero advierte que «los problemas creados por el hombre están disminuyendo su población».Asunción Ruiz, directora ejecutiva de la fundación SEO/BirdLife, ha destacado que el estado de conservación de la golondrina es un indicador de la calidad de vida del entorno. «Un campo sin golondrinas es un ambiente poco saludable para las personas», asegura. Y es que según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la golondrina podría catalogarse como especie 'vulnerable'.

Genómica sintética: una nueva arma contra las enfermedades

En general, la genética se utiliza para mirar hacia atrás: observamos un efecto fenotípico, por ejemplo una enfermedad que está presente en un paciente pero no en sus padres o hermanos, y luego tratamos de establecer cuál es la razón genética subyacente de la enfermedad. Esencialmente buscamos regiones del genoma donde el perfil genético del paciente difiera de otros miembros de su familia, pero debido a que los genomas son tan grandes y complejos, la identificación de los genes puede ser muy difícil.
Hoy en día, gracias al uso de las nuevas tecnologías genómicas, la identificación de los genes responsables de una característica es una tarea relativamente sencilla. Sin embargo, la mayoría de los genes no actúan de forma independiente, sino que interactúan entre sí de una manera muy compleja que todavía no entendemos bien y para complicar aún más las cosas también influyen los factores ambientales.
La genómica sintética le da la vuelta a este punto de vista; genera partes de un genoma en un tubo de ensayo para insertarlas en un organismo. En 2010 Craig Venter, uno de los protagonistas de la biología sintética, demostró que podía sintetizar un genoma químicamente e insertarlo en una bacteria recipiente, previamente vaciada de su código genético, dando lugar a una célula viva de origen sintético. El trabajo de Shrinivasan Chandrasegar va un paso más allá.
Con la ayuda de un grupo de estudiantes de la Universidad John Hopkins, ha creado un cromosoma sintético de Saccharomyces cerevisiae (una levadura utilizada en la producción de vino y pan) y lo ha insertado en el organismo original. Esta cepa de levadura es un organismo modelo común que se utiliza en los laboratorios de todo el mundo ya que es fácil de manejar y mantener.
Lo interesante de este cromosoma sintético es que está diseñado de manera que sus partes pueden encenderse y apagarse según se desee, lo que permite un estudio mucho más profundo de las interacciones entre los diferentes elementos funcionales del cromosoma.
El trabajo prueba que la inserción de cromosomas funcionales en un organismo superior es posible sin poner en peligro su viabilidad. Su plan a largo plazo es reemplazar todos los cromosomas de levadura por equivalentes sintéticos para conseguir un sistema en el que las piezas se puedan encender y apagar a voluntad, con el fin de obtener una mejor comprensión de cómo funcionan unos sistemas tan complejos como los genomas.
El estudio es especialmente interesante ya que puede implicar un beneficio para la investigación de las enfermedades humanas ya que actualmente la comprensión de cómo los genes interactúan se basa en estudios con este tipo de levadura.

El asteroide asesino que se descubrió bajo la Tierra

Como hay muchos telescopios apuntando al cielo se descubren muchas cosas, incluso cuando ni siquiera se buscan. Así, un equipo en el que participan investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha descubierto, inesperadamente, que un pequeño asteroide tiene dos anillos a su alrededor, como se ha dado recientemente a conocer en la revista Nature. El asteroide, llamado Chariklo, tiene 250 kilómetros de diámetro y su órbita se sitúa entre Saturno y Urano, en la periferia del Sistema Solar.

Recreación artística del asteroide Chariklo / ESO
Los paleontólogos que se dedican a los dinosaurios también se encontraron inesperadamente con un objeto extraterrestre que iba a protagonizar sus manuales de paleontología a partir de entonces. Todo empezó hace casi un cuarto de siglo, cuando en 1980 un equipo de investigadores -liderado por un Premio Nobel y en el que participaba su hijo geólogo- presentó las pruebas de que una capa de sedimentos que se depósito justamente en el momento en el que se extinguieron los dinosaurios (episodio que caracteriza el final del Cretácico, hace unos 66 millones de años) contenía una concentración de iridio tremendamente superior a la habitual. Como el iridio es un metal muy pesado resulta escasísimo en la corteza terrestre, pues debió de hundirse cuando el planeta aún estaba en formación para formar parte de su núcleo. Por lo tanto, el origen de esa concentración tan elevada debía provenir de otro lugar. Así se manifestaba en el título con el que se publicó el artículo en la revista Science (que, sacado de contexto, podría dar lugar a sensacionales titulares en publicaciones paranormales): Extraterrestrial Cause for the Cretaceous-Tertiary Extinction.

Esta modesta capa oscura de la imagen, muy rica en iridio y coetánea con la extinción de los dinosaurios, coloca a Caravaca de la Cruz como uno de los referentes mundiales del impacto en México del asteroide asesino de dinosaurios / Luis Alcalá
Dado que el tamaño del asteroide se estimó en unos 10 kilómetros de diámetro, debió de provocar tal desaguisado en la corteza terrestre que muchos fueron escépticos al no haberse identificado el lugar de tan colosal colisión. Pero, al contrario de lo sucedido en la Luna, que conserva intactas las cicatrices de su pasado remoto, los últimos 66 millones de años han cambiado mucho el cutis de nuestro planeta. Y el cráter no estaba a nuestro alcance visual, sino sepultado bajo sedimentos que lo cubrieron con posterioridad en lo que hoy es la Península de Yucatán, como se descubrió durante unas exploraciones petrolíferas del subsuelo en el área de Chicxulub.

Avance histórico hacia la vida artificial: fabrican un cromosoma sintético en una célula de levadura

Todo comenzó escuchando una conferencia que pasó sin pena ni gloria para Jef Boeke. El ponente era el investigador de la Universidad de Stanford Ronald Davis, reconocido por sus colegas como un visionario científico. Pero sus palabras sobre la posibilidad de crear una levadura cuyo genoma estuviese fabricado por completo en un laboratorio a partir de las moléculas químicas básicas del ADN compradas en botes de plástico no estimuló en absoluto a Boeke. Fue dos años más tarde, en 2006, cuando una conversación de cafetería con el experto en modificación de ADN Srinivasan Chandrasegaran en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU) cambió las cosas para Jef Boeke. Y ahora también las ha cambiado para la historia de la Biología.
Boeke, que acaba de cambiar su puesto en la Johns Hopkins por la dirección del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, y Chandrasegaran acaban de crear el primer cromosoma complejo fabricado desde cero en el laboratorio y han demostrado que cumple las mismas funciones que uno natural y que no interfiere en la vida normal de la levadura del pan ('Saccharomyces cerevisiae') que usaron como modelo. El trabajo, recién publicado en la revista 'Science', supone un hito científico que ha sido comparado por los expertos con la secuenciación del genoma humano y que abre la puerta al diseño de microorganismos capaces de producir biocombustibles, vacunas o muchos de los compuestos usados por la industria química.
Pero en realidad supone un salto conceptual que va mucho más allá. La genómica actual, incluida la sintética avanzada por científicos como el padre del genoma humano y autor del primer genoma artificial de una bacteria, Craig Venter, o por el polémico y genial investigador de Harvard George Church, se ha basado hasta la fecha en obtener copias artificiales de lo que la naturaleza ha producido tras millones de años de evolución. Sin embargo, al margen de la complejidad del mero hecho de fabricar el cromosoma de un organismo eucariótico -cuyas células poseen un núcleo donde albergan el ADN ordenado en cromosomas complejos-, la gran aportación de Jef Boeke es precisamente que 'su' cromosoma difiere en gran medida de lo que la Selección Natural ha tallado durante milenios.

Genes 'saltarines'

«Nuestro genoma está diseñado en gran medida por ingenieros genéticos. Le hemos introducido miles y miles de cambios, así que es muy diferente del cromosoma natural», explica Jef Boeke a EL MUNDO. «Lo que se ha hecho hasta ahora en Instituto Venter está muy enfocado a reconstruir una réplica casi exacta de lo que ocurre en la naturaleza. Y eso es muy diferente de lo que hemos logrado nosotros», asegura el investigador.
Desde el punto de vista de la teoría científica, este logro aporta una potentísima nueva herramienta para ahondar en la Biología más básica. Para Boeke, va a permitir aprender "cómo los genes interactúan entre sí y como trabajan juntos para hacer que la Biología ocurra. Esa es la principal razón por la que yo estoy haciendo esto", asegura el autor. La segunda gran aportación son las aplicaciones prácticas. "En un mundo en transición desde la economía del petróleo a una 'economía Bio' vamos a necesitar la ayuda de la biotecnología para fabricar muchos productos que hoy en día obtenemos del petróleo. Creo que la levadura va jugar un papel muy importante en este campo y poder codificar la información que queramos es una manera muy eficiente de mejorar las propiedades de una levadura específica", vislumbra Boeke.
Los resultados que acaba de publicar el equipo liderado por Boeke y Chandrasegaran son el primer paso de un gran proyecto internacional para fabricar los 16 cromosomas que posee la levadura 'Saccharomyces cerevisiae', el microorganismo que se utiliza en la elaboración de productos como el pan, la cerveza o el vino. En concreto, utilizaron como modelo el cromosoma 3, uno de los más pequeños con más de 316.000 pares de bases, la unidad básica del ADN. Pero, después de pasar por la factoría de genomas de Boeke, el nuevo fragmento genético ni siquiera llegaba a las 274.000 pares de bases.
"Hemos introducido una larga lista de cambios", dice Boeke. "Hemos eliminado una gran cantidad de ADN que creíamos que no era esencial para la levadura. Son secuencias repetitivas que algunos científicos llaman genes saltarines o ADN móvil, que no afectan a la actividad genética ni a la viabilidad de la levadura". De hecho, estas secuencias llamadas repetidas lo son precisamente debido a la acción de estos llamados genes saltarines ('jumping gene segments', en inglés). Estos arrastran parte de la cadena de ADN que hay junto a ellos y tras saltar de un sitio a otro del genoma a lo largo de miles de años de evolución terminan por producir secuencias redundantes que no codifican información genética alguna y que pueden ocupar regiones muy extensas en el ADN de algunos organismos.

Un equipo con 50 estudiantes

Según cuentan los propios autores, además han insertado pequeñas secuencias de ADN en sitios clave que les permiten transformar el cromosoma original de la levadura añadiendo un determinado compuesto químico. "Podemos generar miles y quizá millones de cromosomas derivados del natural cada uno con diferentes propiedades y diferentes estructuras", dice el autor principal. "En mi opinión esto es lo más interesante que hemos logrado en este trabajo". De una forma sencilla, esto permite a los científicos encender y apagar determinadas variantes de la levadura en función de lo que deseen en cada momento de una investigación o de una aplicación industrial.
Resulta paradójico pensar que uno de los mayores avances de la historia reciente de la Biología haya sido posible gracias al trabajo de casi 50 estudiantes. Pero esa fue la única manera que encontró a su alcance Jef Boeke para lograr construir de la nada cada uno de los pequeños fragmentos iniciales de apenas 750 pares de bases que sirvieron de primer paso para fabricar el primer cromosoma complejo artificial de la historia.
Tras un "periodo oscuro" en el que Boeke encargó ese trabajo a una compañía privada que terminó por crispar los nervios del investigador debido a los constantes retrasos en los plazos de entrega, el ahora director del Langone Medical Center transformó "toda esa tensión en inspiración", según cuenta. Decidió crear un curso de verano en la Universidad Johns Hopkins donde trabajaba entonces bajo el título 'Construye un genoma'. El proyecto fue creciendo y en cerca de siete años de entrega de cerca de 60 aún estudiantes de Biología quepasaron en el laboratorio incluso las noches del viernes la secuencia estaba completa y, tras la aportación de los científicos senior, el cromosoma estaba ya fabricado y funcionando en una célula de levadura real. Tal y como vislumbraba en 2004 el visionario Ronald Davis.